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Migración a Shopify México

Migración a Shopify México: lo que nadie te dice antes de empezar

Voy a ser directo: la primera vez que hice una migración a Shopify me tardé el doble de lo que pensaba, rompí tres redirecciones y estuve un martes completo revisando CSVs con errores de codificación que no entendía. Y eso que ya tenía experiencia. Así que si estás aquí buscando una guía bonita y ordenadita que te diga que todo es fácil... pues no es esta.

Esta es la guía que me hubiera gustado tener. Con todo lo que sí funciona, lo que falla más seguido y los detalles que la mayoría omite porque no quedan bien en un artículo de blog.

Si tienes tu tienda en WooCommerce, Tiendanube, PrestaShop, Wix o cualquier otra plataforma y estás pensando en migrar a Shopify, sigue leyendo. Esto es para ti.


¿Por qué migrar a Shopify? (La respuesta honesta)

Mira, hay mil artículos que te van a decir que Shopify es la mejor plataforma del mundo y punto. Yo prefiero decirte por qué la gente realmente se cambia, que no siempre es por las razones más glamorosas.

La mayoría de los negocios que llegan a considerar una migración a Shopify no lo hacen porque leyeron un caso de éxito. Lo hacen porque ya están hartos. Hartos de que su tienda cargue lento. Hartos de que cada cambio pequeño requiera tocar código o esperar a un desarrollador. Hartos de que las integraciones fallen o simplemente no existan.

Y eso es completamente válido. El hartazgo también es una señal de negocio.

Shopify no es perfecta —ninguna plataforma lo es, y el que te diga lo contrario te está vendiendo algo— pero sí tiene ventajas reales: es estable, tiene un ecosistema enorme de apps, escala bien cuando el negocio crece y el equipo de soporte existe de verdad. Eso último suena básico pero no lo es.

Hay una frase que me gusta mucho de Paul Graham, el fundador de Y Combinator: "Haz cosas que no escalen." La idea es que al principio haces lo que sea para que funcione. Pero llega un momento en que necesitas una base sólida para crecer. Ese momento es cuando Shopify empieza a tener mucho sentido.

¿Cuándo sí tiene sentido hacer la migración a Shopify?

No siempre es el momento correcto. Hay casos donde migrar ahorita sería un error. Pero estas señales sí indican que probablemente ya es hora:

  • Tu tienda tarda más de 3 segundos en cargar en móvil y ya lo revisaste varias veces sin solución.
  • Llevas meses queriendo conectar una herramienta (email marketing, ERP, logística) y no puedes.
  • Tu plataforma actual cobra comisiones por venta que ya se sienten caras para tu volumen.
  • Quieres vender en Instagram, TikTok o en físico y tu plataforma lo complica demasiado.
  • Cada actualización de tu plataforma rompe algo en tu tienda. (Esto es más común de lo que parece.)

Si te identificaste con dos o más de esas, probablemente ya sabes la respuesta.


Qué es realmente una migración a Shopify (y qué no es)

Aquí viene la parte que más malentiende la gente. Una migración no es instalar Shopify y copiar tus productos. Ojalá fuera tan simple.

Es más parecido a mudarte de departamento. No solo cargas cajas —también tienes que dar aviso en el banco, cambiar tu dirección en el SAT, avisar a tus proveedores, reconectar el internet, y rezar para que la llave del nuevo lugar sí funcione el primer día. Todo eso al mismo tiempo, idealmente sin que tu negocio se detenga.

En términos técnicos, una migración a Shopify implica mover:

  • Productos: títulos, descripciones, imágenes, variantes, precios, SKUs e inventario. Suena simple hasta que tienes 800 productos con 4 variantes cada uno.
  • Colecciones: tanto las manuales como las automáticas, con sus condiciones y jerarquías.
  • Clientes: nombres, correos, teléfonos, direcciones. Las contraseñas no se pueden migrar por seguridad, eso hay que comunicarlo.
  • Pedidos históricos: no siempre se migran completos, pero sí es posible conservar el historial más importante.
  • Páginas y contenido: políticas, páginas informativas, artículos de blog.
  • URLs y redirecciones: esto es crítico para el SEO. Lo explico más adelante.
  • Integraciones: pasarelas de pago, herramientas de email, apps de logística, sistemas de facturación.

¿Es mucho? Sí. Pero tampoco es el fin del mundo si se hace con orden.


Cómo hacer la migración a Shopify sin que todo explote

Este es el proceso que uso. No es el único camino, pero sí es el que menos veces me ha fallado.

Primero: audita lo que tienes antes de mover cualquier cosa

Antes de tocar nada, necesitas saber exactamente con qué estás trabajando. Cuántos productos, cuántas variantes, cuántos clientes, qué integraciones están activas, qué páginas existen, cuáles URLs tienen tráfico orgánico.

Este paso se salta mucho porque parece aburrido. Y sí, es aburrido. Pero es el que más te va a salvar después.

Una herramienta útil aquí es Screaming Frog para rastrear todas las URLs de tu tienda actual. Gratis hasta 500 URLs, que para muchas tiendas es suficiente.

Segundo: configura Shopify antes de importar datos

No importes nada a una tienda vacía sin configurar. Primero define el plan, la moneda, los métodos de pago, las zonas de envío y el tema. Si importas productos antes de tener las colecciones configuradas, vas a tener que reasignar todo manualmente. Pregunta cómo sé eso.

Tercero: exporta y limpia los datos

La mayoría de las plataformas exportan en CSV. El problema es que el formato de cada plataforma es diferente al que Shopify espera. Hay que adaptar columnas, limpiar caracteres raros (los acentos mal codificados son los peores), verificar que las URLs de imágenes sean accesibles y que los precios no tengan símbolos de moneda metidos en el número.

Para esto uso Matrixify, que antes se llamaba Excelify. Es de pago pero vale cada peso. Te da un control sobre las importaciones que el importador nativo de Shopify simplemente no tiene.

Cuarto: importa en orden y revisa cada paso

Primero productos, luego colecciones, luego clientes. Después de cada importación, revisa una muestra —no solo los primeros 5, sino también algunos del medio y del final. Los errores tienden a esconderse ahí.

Si algo salió mal, es mejor detectarlo en este punto que después de conectar el dominio.

Quinto: las redirecciones 301, por favor no las ignores

Este es el paso que más se descuida y el que más daño hace cuando se omite. Si tus URLs actuales son diferentes a las de Shopify —y casi siempre lo son— necesitas crear redirecciones 301 para cada URL importante.

Sin redirecciones, Google interpreta que esas páginas desaparecieron. Y el posicionamiento que construiste durante meses o años se va con ellas. Con redirecciones bien hechas, la transición es casi invisible para los buscadores.

Shopify tiene un gestor de redirecciones integrado. También puedes importarlas en masa con un CSV si tienes muchas.

Sexto: prueba todo antes de conectar el dominio

Shopify te da una URL temporal (tutienda.myshopify.com) para trabajar antes de conectar tu dominio real. Úsala. Navega la tienda como si fueras un cliente, agrega productos al carrito, completa una compra de prueba, revisa que los correos automáticos lleguen, verifica que las apps funcionen.

El lanzamiento no es el momento de descubrir que el checkout está roto.

Séptimo: conecta el dominio y monitorea

Cuando todo esté listo, conecta tu dominio actualizando los registros DNS. La propagación toma entre 24 y 48 horas, aunque a veces es más rápido. Durante ese tiempo, mantén la tienda anterior activa si puedes.

El día del lanzamiento, sube el nuevo sitemap a Google Search Console. Eso le avisa a Google que hay contenido nuevo que indexar.


SEO en la migración a Shopify: lo que sí te puede doler si no lo atiendes

Seré honesto: ninguna migración es completamente invisible para Google. Siempre hay un período de ajuste, generalmente de 4 a 8 semanas, donde el tráfico puede fluctuar. Eso es normal y no significa que algo salió mal.

Lo que sí puede salir mal —y duele de verdad— es perder posicionamiento por errores evitables. Los más comunes:

  • No hacer redirecciones 301 (ya lo dije, lo repito porque es el más grave).
  • Cambiar los títulos y descripciones SEO de las páginas que ya rankeaban.
  • No notificar a Google Search Console del cambio.
  • Subir imágenes sin texto alternativo.
  • Usar un tema lento que afecte el Core Web Vitals.

Shopify como plataforma es técnicamente buena para SEO: genera sitemaps automáticamente, tiene URLs limpias y carga rápido con un tema bien elegido. El problema casi nunca es Shopify, sino cómo se hace la migración.


Errores que he visto (y cometido) en migraciones a Shopify

Voy a ser un poco más personal aquí porque creo que los errores reales enseñan más que las listas de buenas prácticas.

El cliente que no hizo respaldo. Migración a mitad del proceso, algo salió mal con la importación y los datos originales ya no estaban disponibles porque la plataforma anterior había sido cancelada. Fue una tarde muy larga.

El tema que se veía perfecto en desktop y horrible en móvil. Nadie lo revisó en teléfono antes del lanzamiento. El 70% del tráfico era móvil. Imagínate.

Las colecciones automáticas que no jalaron. Las condiciones de las colecciones en Shopify funcionan diferente a otras plataformas. Si no las configuras bien desde el principio, los productos no aparecen donde deben.

El equipo que no sabía usar Shopify. La tienda quedó perfecta técnicamente pero nadie del equipo sabía cómo agregar productos, editar precios o procesar pedidos. Shopify es intuitivo, pero no es telepático.

Todos esos errores son evitables. Pero solo si sabes que existen.


¿Cuánto tiempo tarda una migración a Shopify?

Depende. Sé que esa respuesta es frustrante, pero es la verdad.

Una tienda chica, digamos menos de 200 productos y sin integraciones complicadas, puede migrarse en una o dos semanas si se trabaja de manera enfocada. Una tienda mediana con 500 a 2,000 productos, varias integraciones y contenido de blog puede tomar entre 3 y 6 semanas. Una tienda grande con miles de productos, lógica de negocio personalizada y múltiples canales de venta puede tomar de 2 a 4 meses.

Esos tiempos incluyen planeación, limpieza de datos, configuración, diseño, pruebas y lanzamiento. No son tiempos de solo importar un archivo.

Lo que sí te puedo decir: apresurarse casi siempre sale más caro que tomarse el tiempo necesario.


Preguntas que me hacen seguido sobre migración a Shopify

¿Puedo migrar a Shopify sin perder mis clientes registrados?

Sí, se pueden migrar nombres, correos, teléfonos y direcciones. Lo que no se puede migrar son las contraseñas, por razones de seguridad. Tus clientes tendrán que crear una nueva contraseña la primera vez que intenten entrar. Lo recomendable es avisarles con anticipación para que no se confundan.

¿Y el historial de pedidos?

También se puede migrar, aunque con limitaciones según la plataforma de origen. No todos los campos tienen equivalente directo en Shopify. Lo importante es que el historial quede como referencia, aunque algunos datos puedan verse diferentes al formato original.

¿Voy a perder mi posicionamiento en Google?

Si la migración se hace bien —con redirecciones 301, conservando los metadatos SEO y notificando a Search Console— el impacto es mínimo y temporal. La mayoría de los sitios recuperan su posicionamiento en 4 a 8 semanas. Si la migración se hace mal, el impacto puede ser significativo y tardado de recuperar.

¿Necesito un desarrollador para migrar a Shopify?

Depende de tu tienda. Si tienes menos de 100 productos, una estructura simple y tiempo para aprender, puedes hacerlo tú mismo. Si tu tienda es tu principal fuente de ingresos, tienes integraciones críticas o simplemente no puedes darte el lujo de que algo salga mal, contratar a alguien con experiencia es una inversión que se paga sola.

¿Cuánto cuesta una migración a Shopify?

Una migración básica hecha por ti mismo puede costar casi nada en servicios externos, solo tu tiempo y quizás alguna herramienta como Matrixify. Una migración profesional completa puede ir desde $15,000 hasta $80,000 MXN o más, dependiendo del tamaño de la tienda, el diseño y las integraciones involucradas.

¿Puedo seguir usando mi dominio actual?

Sí. Solo necesitas actualizar los registros DNS en tu proveedor de dominio para que apunten a Shopify. El proceso toma entre 24 y 48 horas en propagarse completamente.

¿Shopify acepta pagos con OXXO y SPEI?

Sí, a través de Shopify Payments y otras pasarelas compatibles como Conekta o OpenPay. OXXO Pay, SPEI y tarjetas de crédito y débito están disponibles. Esto es importante para el mercado local donde no todos los clientes tienen tarjeta.


¿Vale la pena contratar a alguien para la migración a Shopify?

Esta pregunta me la hacen mucho y siempre respondo lo mismo: depende de cuánto te cuesta equivocarte.

Si tu tienda genera $10,000 pesos al mes y una migración mal hecha te deja sin ventas durante dos semanas, ya perdiste más de lo que hubiera costado contratar a alguien. Si tu tienda genera $200,000 al mes, el cálculo es todavía más claro.

Pero si estás empezando, si tu catálogo es pequeño y si tienes tiempo para aprender, hacerlo tú mismo también es válido. Shopify tiene buena documentación y la curva de aprendizaje no es tan pronunciada.

Lo que no recomiendo es el punto medio: contratar a alguien barato que no tiene experiencia real en migraciones. Eso sí suele salir caro. Como dice el dicho, "lo barato sale caro", y en ecommerce eso aplica con intereses.


Para cerrar: la migración a Shopify no es el destino, es el punto de partida

Algo que me parece importante decir antes de terminar: migrar a Shopify no va a resolver todos tus problemas de negocio. Si tus productos no tienen demanda, si tu precio no es competitivo o si tu servicio al cliente falla, Shopify no va a arreglar eso.

Lo que sí va a hacer es quitarte de encima las limitaciones técnicas que te impiden crecer. Y eso, para muchos negocios, es exactamente lo que necesitan para dar el siguiente paso.

Hay una frase de Steve Jobs que me parece muy aplicable aquí: "La innovación distingue a los líderes de los seguidores." Cambiar de plataforma cuando la actual ya no te sirve no es un gasto, es una decisión de liderazgo.

Si tienes dudas sobre tu caso específico —qué tan compleja sería tu migración, cuánto tiempo tomaría, qué riesgos hay— con gusto te ayudo a evaluarlo. Sin compromiso y sin venderte nada que no necesites.

Eso sí: trae tu café. Estas conversaciones a veces se ponen largas.

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